-¡Malditas prisas! Siempre con prisas, siempre... que si ¿cuándo terminas este mapa? ¿cuándo terminas aquel otro? Así no se puede trabajar…
-Cálmese Maestro, cumplirá los plazos. Siempre los cumple.
-Lo sé, lo sé, pero es que a un artista no se le ha de meter prisa… Esto no es como hacer la guerra o seducir una doncella… a esto hay que dedicarle tiempo y atención, fijarse en los detalles, hasta los más mínimos. ¿Recuerdas ese mapa de las costas del Mar Blanco que entregué hace un mes?
-Claro que lo recuerdo Maestro, era precioso…
-¡Sandeces! ¡Un mapa incompleto, eso es lo que entregué por culpa de las prisas! Ni sirenas ni crakens emergiendo del mar, tan solo tres tristes navíos y un calamar gigante hecho a todo correr. ¡Menuda vergüenza!
-Pero Su Majestad el príncipe quedó muy satisfecho, Maestro. Y sin duda por este nuevo mapa del Principado os cubrirá de elogios. Ya quisiera el mismísimo Guiscard de Poritrin firmar esta obra...
-Ummmm…
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